DEBATE SOBRE EL CONFLICTO AGRARIO


17 de abril de 2008: Sesión del Concejo Deliberante de Bahía Blanca.
Exposición de Julio Ruiz, concejal FPV.

“Hemos escuchado en este recinto distintas argumentaciones, todas atendibles dentro del disenso democrático. Por supuesto que tengo una posición que es clarísima y no es de ahora, es de hace muchos años, no diría que tantos años como los que tengo ahora, pero muchos.
En ciertas cuestiones, por ejemplo lo que decía el concejal Sangre respecto de tener una política para el sector sudoeste de la provincia de Buenos Aires, que la tenemos que discutir y llevar adelante, creo que nadie acá va a estar en contra.

Respecto de la situación en que nos encontramos y de la situación que salimos, recuerdo la Navidad de 2001 en mi casa. Creo que nunca pasé una Navidad más triste. ¡Y no era mi gobierno el que caía! ¡Para nada!, como no lo era el de Menem, ¡menos! Y repito, nunca pasé una Navidad tan triste…, y pasé Navidades tristes durante la dictadura, porque no veía cómo íbamos a salir de esa situación, no le encontraba la vuelta. Sentía desesperanza, casi la misma que sentí en estas últimas semanas. Una gran tristeza.



Recuerdo que hablaba con mi mujer; en mi casa se junta toda la familia para esas ocasiones, y me había ido al patio solo, porque la verdad es que me sentía mal, más allá de que toda manifestación del pueblo tiene sus razones, ¡porque vamos a terminar con la palabra “gente”, que se ha utilizado tanto en estos días por parte de los medios, no existe la “gente” es una entelequia eso! ¿Qué gente? ¿Gente linda, gente fea, gente blanca, gente negra? ¡Estos días se han escuchado en los medios y en algunos cenáculos disparates mayúsculos, por parte de personas que se supone tiene cierta calificación al hablar!

Retomo lo que quiero graficar: hablaba con mi mujer y le decía: “mira, como señalaba Perón: la cuestión es poner la manguera para adentro” y salimos de nuevo, porque la Argentina tiene tantos recursos de todo tipo, naturales y humanos, que es posible salir de una cosa que parecía sin retorno”.

Y este gobierno puso la “manguerita” para adentro. No nos vamos a hacer los héroes. Ni tampoco vamos a decir que este gobierno bajó de Sierra Maestra y dio vuelta el país. Nada de eso. Pusieron la “manguerita” para adentro y con un poquito la situación aquella que era final, terminal, se revirtió en los aspectos más importantes. Basta mirar los números. Nuestro país viene de una situación de catástrofe. No de ahora, desde hace 30 años. De catástrofe en catástrofe.

Entonces se hace necesario aplicar políticas de post catástrofe, y eso es lo que se intenta hacer.
Hay algunas cuestiones en que puedo disentir con nuestro gobierno. ¡Pero porque creo que hay que ir más profundo, más hasta el hueso! Porque hay tipos que hoy protestan y que se han beneficiado con el hambre de los argentinos, con la muerte de los argentinos… Se han beneficiado en estos últimos treinta años.

Por eso preguntemos sinceramente: ¿Qué pasa acá? ¿Cuál es el debate que tenemos hoy en esta sociedad argentina? Porque pareciera que no pasó nada, que venimos del paraíso terrenal y hay cuestiones muy serias que están en debate.

Y estas cuestiones se inscriben dentro de lo que es la intensa puja distributiva. Incluso la inflación, que pareciera que nadie sabe de donde sale. No falta quien hable de los salarios ¡Oh, los salarios de los trabajadores! ¡Pero ese es un argumento falaz que lo conocemos, - los que tenemos algunos años y los que han leído un poco de economía o de historia - , que ha venido acompañándonos de tiempo inmemorial! Siempre las políticas liberales, que yo llamaría más apropiadamente conservadoras, le han echado la culpa a los “laburantes” de la inflación, porque ocurre que, en todo su derecho, ellos piden también su parte cuando la cosa está mejor, ¡y me parece perfecto!.

Porque ¿saben quién hizo que la Argentina pudiera salir medianamente del berenjenal en el que estábamos metidos?... ¡Los laburantes, no el “campo”! ¡Los laburantes, que se comieron una mega devaluación sobre sus espaldas, para poder financiar al resto de la sociedad, sobre todo a los que exportan el fruto de su trabajo!

En estos días escuché infinidad de pavadas. Incluso una cosa que se viene meneando que es hacer sinónimo de poder y gobierno. ¡Nada más equivocado! Es muy raro que un gobierno en la Argentina, sobre todo legítimamente y democráticamente constituido, tenga el poder.

El poder lo han tenido los gobiernos dictatoriales, porque justamente llegaron en alianza con los sectores más reaccionarios y más concentrados del capital argentino que tiene el poder. Los gobiernos democráticos, a pesar de que algunos coquetean con ese poder, nunca lo tienen, son jaqueados por el poder. Y si no que lo diga Alfonsín – no Menem, por supuesto – que era parte del circo; que lo diga De La Rúa, y que lo digan los gobiernos anteriores al Proceso. Recordemos a Isabel Perón… ¿Cuántos paros o mal llamados “paros patronales” se hicieron preparando el golpe durante su mandato? Porque acá tenemos otro tema y no es semántico: eran lockouts, lockouts patronales, porque el paro, la huelga, es un recurso de los trabajadores y está consagrado por el Artículo 14 bis apartado II de la Constitución Nacional.

¡No veo en la Constitución que se ampare al lockout! ¡No existe el amparo al lockout! Los trabajadores se han ganado esa herramienta (la de la huelga) para sí. Mucho menos existe legislación a favor del bloqueo de rutas y el desabastecimiento. Y digo esto porque acá algunos medios tratan de comparar un bloqueo de ruta patronal; - un bloqueo que puede ser chico, mediano, grande o grandísimo, como quieran - con las medidas que tomaban los desocupados en épocas que parecen lejanas pero están muy cerca en el tiempo.

Y a mi se me ocurre comparar esto con el hurto famélico. En este recinto hay abogados y me pueden corregir. El hurto famélico (el que roba un pedazo de pan para comer) no se castiga. Pero eso no quiere decir que me habilite a mí para robar.

Por eso ¡cuidado con las calificaciones que se le han dado a esta forma de protesta por parte de cierta prensa que también forma parte del poder y de los grupos más concentrados del poder!

Esta situación que estamos viviendo hoy, deviene de una situación internacional en la que los precios internacionales de los alimentos están creciendo en forma espectacular. Esto no es culpa de la Presidenta Fernández de Kirchner. Hay una realidad en la que el mundo tiene hambre, y esto ya lo adelantaba Perón en 1974. Decía “los países productores de alimentos van a ser, dentro de 20 ó 30 años, países preponderantes y la Argentina va a estar entre ellos”.

La verdad es que nosotros tenemos una ventaja, que Martínez de Hoz y sus discípulos llamaba “comparativa”, con relación a la feracidad de nuestras tierras. Esto daba al campo cierta preeminencia sobre la industria y él a la industria la destruyó.

Esto debería ser un beneficio para todos los argentinos y no sólo para un sector. Porque el campo además, tiene una ventaja que no la tiene ningún otro sector productivo, y esto es de manual. ¡De David Ricardo!, que es la renta de la tierra. ¡Es la renta, no es la ganancia! El industrial tiene costos y ganancias, la tierra tiene otro componente que es la renta, es decir costo, ganancia y renta, nadie más la tiene.

¿Y el monopolio del suelo? Dice Samuelson en su famosísimo manualito, citando a Will Rogers: “La tierra es un muy buen negocio, han dejado de fabricarla”.

Entonces, esto de las retenciones a las exportaciones no es algo que se le ocurrió a un loco. Nadie en su sano juicio, en esta situación de suba permanente del precio de los alimentos en el mundo, va a hacer que un país como la Argentina, que tiene las praderas más pródigas del mundo no retenga parte de sus valores exportables.

¡Ni Carrió, ni López Murphy, ni ninguno de los que hoy están en la oposición, en la eventualidad de ser gobierno levantarían las retenciones porque se suicidarían! Sarkozy, que es un tipo de derecha ¿no?, está poniendo precios máximos a algunos alimentos. Digo ¿nosotros acá qué estamos discutiendo?

Es cierto que en la protesta agraria también hay sectores medianos y pequeños, pero no se puede admitir esta metodología. No se puede decir que es lo mismo que hacían D’Elía y sus desocupados, porque no lo es y eso está claro.

Tenemos también el tema de los recursos estratégicos, y nadie puede discutir que los alimentos no lo sean. ¿Pueden los recursos estratégicos estar en manos de la voracidad del capital privado? Yo aclaro que no soy un tipo al que le encante el capitalismo, es una basura, que nos ha jodido la vida a la humanidad en los últimos siglos. La verdad es que me gustaría inventar otra cosa. Nosotros teníamos herramientas como la Junta Nacional de Carnes, la Junta Nacional de Granos, que en la década del ’90 fueron liquidadas. No escuche a un solo productor, ni siquiera los llamados chicos, que dijeran “devuélvannos estas herramientas que son importantes para nosotros”. No los escuché.

Tampoco escuché protestas del “campo” cuando Krieger Vasena llevó las retenciones a más del 50% en épocas de Onganía. Esas estaban bien, pero porque coincidían ideológicamente, porque acá hoy se nos pretende meter en una confusión ideológica.

A mi me dicen (el concejal Martínez) que hubo un atentado al local del Partido Comunista (en Bahía Blanca), y que algunos energúmenos atentaron contra la referencia histórica en “La Escuelita” y en otros lugares. ¡Esos energúmenos están acá, entre nosotros, viven entre nosotros! ¿O de dónde salieron? ¡Estos días salieron todos! Acá apareció un tipo que estaba entre los organizadores de una marcha supuestamente a favor del “campo” y se subió al palco y dijo “”que vuelva Videla. ¡Y había testigos calificados (concejales) entre el público y no pasó nada, no escuché nada, no hubo ni siquiera una declaración!

…¿De qué “campo” me hablan? ¡Yo estoy a favor de la Argentina! Hagamos algo a favor de Argentina. Basta de prestar oído a incitaciones y apologías. Esto a mi me preocupa terriblemente...

Está claro entonces, que lo que está ocurriendo no es ni tan sencillo, ni es un problema sólo con las retenciones, ni de la situación de los chacareros de Entre Ríos, ni siquiera de los del sudoeste de la provincia de Buenos Aires.

La concejala Quartucci dice que es de quinta generación de chacareros. Yo provengo de una familia de chacareros desalojados, aunque debo confesar que no sé cómo se sube a un caballo, si por la izquierda o por la derecha. Mi abuelo materno vino de Italia con la promesa de tierras para trabajar. Vino en la década del ’80 del siglo XIX. Vino a parar a Chasicó, que creo que no son las mejores tierras de la provincia de Buenos Aires, no había tierras y tuvo que arrendar. Se lo arrendaba a alguien, ya había un dueño.

O sea que yo también conozco cómo es. Conozco la superexplotación de los arrendatarios, del campesino sin tierra ¡Y resulta que había renta en Chasicó!, en esas tierras “pobres”. Porque para que haya un arrendamiento, tiene que existir la renta.

Para mí de ninguna manera el hombre de campo es mi enemigo ¡cómo lo va a ser! ¡Al contrario! Pero algunos “bichos”, algunos “vivos” están usando esto para crear una situación de intolerancia, de mala fe, porque no es cierto que este diálogo cruzado y alevoso lo empezó la Presidenta, porque primero hubo un corte de rutas.

Y me pregunto: ¿el corte de rutas para quién era? Era para otros productores que intentaban llevar su mercadería al mercado. Esos, muchos, no estaban en el corte.

Digo: una medida de “prepo”, violenta, muy violenta, porque lo que se intentaba, y lo dijeron por televisión, yo no lo podía creer; dijeron que lo que se intentaba era desabastecer de alimentos a la ciudad, al pueblo de la ciudad.

¡Vamos a parar un poco! Creo que con esto podemos llegar a cualquier disparate. Si a eso le agregamos a Cecilia Pando y al energúmeno éste que ni quiero saber como se llama, que se subió acá a la “tribuna del campo”, y que alguien lo bajó porque les “escupía el asado” (pero... ¡estaba ahí en la organización!) vamos a ir para cualquier lado.

Entonces cuidado, porque estamos llegando a una situación de mucha intolerancia, y esto me preocupa, porque he visto todos los golpes, y todos los golpes se hicieron en nombre de las instituciones que estaban en peligro y de la democracia que estaba en peligro. ¡Todos!

Tengo que leer en el Diario La Nación que dice que este gobierno es “colectivista”. ¡Es un fenómeno! ¡Ojalá fuera un poquito más colectivista! ¡Por otro lado la Señora Carrió, lo califica de “fascista”! ¡Pónganse de acuerdo! ¡Yo a esta novela la conozco! ¡Comunistas y fascistas eran lo mismo!... Perón era fascista para algunos y comunista para otros.

Entonces creo que, más allá de esta discusión que me parece saludable, tenemos que poner un poco de racionalidad, un freno, tirar agua al fuego, porque hay mucho en juego y los bicharracos que están en los intersticios de nuestra sociedad, se están relamiendo, y yo la verdad es que no quiero ni para mi Patria ni para mí, volver a pasar por eso.

Antes de finalizar, tengo acá un informe del Centro Regional de Estudios Económicos de Bahía Blanca (CREEBBA) de noviembre del año pasado, que si les parece lo leo, pero se me ocurre que es perder el tiempo porque todos lo deben conocer. Bien, el CREEBBA me parece que no es de izquierda ¿no?, su orientación es más bien conservadora, bueno dice que: la situación del campo en la zona sudoeste de la provincia de Buenos Aires es excelente, es muy buena y mejores son las perspectivas.

Y no es el caso del productor que tiene dos plantas de lechuga, porque él es como yo que tenía una librería y en determinado momento del menemismo la tuve que cerrar y no le pude pedir al gobierno que me reconociera una situación de “emergencia librista”, porque tal cosa no existía, ni existe.

Esto está en juego: el “modelo”. Que intervenga el Estado a veces es bueno y a veces es malo, según a quien le convenga. Y acá tiene que intervenir el Estado y tiene que fijar políticas para todos los argentinos. Y quizás en esto hemos tenido errores desde el gobierno.

Reitero, yo sería muchísimo más duro, pero no con el campo, porque este debate no da para más. Yo sería mucho más duro con los sectores más concentrados del capital en la Argentina – que incluye a productores del agro – que se han beneficiado con superganancias y siempre han sido golpistas.

1 comentario:

Anónimo dijo...

muy buen discurso. por fin alguien de los que tiene voz en la ciudad fascista dice algo con las pelotas bien puestas!